Portada del libro / Titelseite des Buches: «La preclara sombra de Manuel Álvarez Ortega» (2025)

Portada del libro / Titelseite des Buches: «La preclara sombra de Manuel Álvarez Ortega» (2025)

Neue Publikation: Enrique Rodrigues-Moura & Guillermo Aguirre (eds.).

«La preclara sombra de Manuel Álvarez Ortega». Madrid, 2025

Enrique Rodrigues-Moura & Guillermo Aguirre (eds.). La preclara sombra de Manuel Álvarez Ortega. Devenir: Torrejón de la Calzada (Madrid), 2025 (264 páginas) – ISBN: 978-84-18993-44-2

El lector encontrará en este volumen colectivo un conjunto de estudios sobre la obra poética, ensayística y plástica del autor cordobés Manuel Álvarez Ortega. Los textos que aquí se presentan comenzaron a forjarse en el marco de una serie de conferencias que tuvieron lugar entre 2022 y 2023 en el Institut für Romanistik de la Universität Bamberg (Alemania). A los actos en recuerdo de E.T.A. Hoffmann, fallecido en 1822 y evocado por entonces en la ciudad francona, le sucedieron los del autor cordobés, nacido en 1923. Quijotescos ambos, visionarios los dos –la producción plástica del uno y del otro es abundante, si bien menos conocida que su obra literaria–, solventemente instruidos por el maestro gatuno Murr en la discusión dialéctica. Algunas de las metodologías y disciplinas de trabajo que articulan estos estudios son, por lo demás, la archivística, la semiótica, el comparativismo o la traducción. Se incluyen, a este respecto, novedosas versiones al francés y al italiano de algunos de los poemas del autor.

Los estudios van firmados por Guillermo Aguirre (Gastprofessor – Universität Bamberg), Víctor Bermúdez (Universidad de Salamanca), Marina Bianchi (Università degli studi di Bergamo), Christina Bischoff (Universität Paderborn), Margarita García Candeira (Universidade de Santiago de Compostela), Lucía Méndez (Sorbonne Université), Stefano Pradel (Università degli studi di Trento), Enrique Rodrigues-Moura (Universität Bamberg) y Blas Sánchez (Universidad de Córdoba). Las líneas de investigación desarrolladas previamente por estos autores abarcan desde las literaturas plurales del Siglo de Oro hasta, en directa relación con este volumen, la poesía española de los siglos XX y XXI, en referencia a nombres como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Juan Larrea, Juan Eduardo Cirlot, Vicente Núñez, José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, Jaime Gil de Biedma, Andrés Sánchez Robayna y Jorge Riechmann.

En total, pues, nueve ensayos escritos en varias ciudades euro­peas, tales como Córdoba, Salamanca, Santiago de Compostela, París, Bérgamo, Trento, Paderborn y Bamberg (una enumeración más extensa que la de aquel luminoso verso de Cesário Verde), que ahondan en la obra de Manuel Álvarez Ortega, autor algo enigmático que, al tiempo que rehuía los focos públicos más luminosos, tam­bién deseaba con fervor que sus versos fuesen frecuentados, pues en su interior arraigaba la profunda convicción de que aportaban saberes y reflexiones tanto para sus contemporáneos como para las generaciones venideras. Así lo piensan las autoras y los autores de estos ensayos –y también Juan Pastor, albacea del poeta, a quien agradecemos su apoyo–, y queda a quien los lea la oportunidad de juzgar estas especulaciones interpretativas sobre los versos de Manuel Álvarez Ortega.

Guillermo Aguirre & Enrique Rodrigues-Moura
Bamberg, septiembre de 2024

Índice

  • Presentación. Lecturas de Manuel Álvarez Ortega – de Córdoba a Bamberg
    Guillermo Aguirre & Enrique Rodrigues-Moura

  • El legado material deManuel Álvarez Ortega. Notas sobrela biblioteca, el archivo y el epistolario
    Margarita García Candeira

  • Manuel Álvarez Ortega: Técnicas deselección y reescritura hacia una poesía propia
    Blas Sánchez Dueñas

  • «El espejo estremecido del día». Reflexiones en torno a la traducción al francés dela poesía de Manuel Álvarez Ortega
    Lucía Méndez Soria

  • Opacidad y transparencia en Álvarez Ortega y PhilippeJaccottet
    Víctor Bermúdez

  • La pluma y el muro. Figuraciones del acto poético en la poesía deManuel Álvarez Ortega
    Christina Bischoff

  • Un poema deManuel Álvarez Ortega, entretraducción eintertextualidad
    Marina Bianchi

  • En despliegue: formas combinatorias en Cirlot y Álvarez Ortega
    Stefano Pradel

  •  Manuel Álvarez Ortega o la búsqueda deuna autonomía poética
    Enrique Rodrigues-Moura

  • Narciso enajenado. Combinaciones cromáticas en la pintura de Manuel Álvarez Ortega
    Guillermo Aguirre

Extractos del capítulo firmado por Enrique Rodrigues-Moura

Enrique Rodrigues-Moura, «Manuel Álvarez Ortega o la búsqueda deuna autonomía poética». En: Enrique Rodrigues-Moura & Guillermo Aguirre (eds.). La preclara sombra de Manuel Álvarez Ortega. Devenir: Torrejón de la Calzada (Madrid), 2025, 211-233.

Manuel Álvarez Ortega escribió no pocos poemarios y pintó algunos cuadros. Los primeros fue publicándolos con el tiempo, los segundos los mantuvo alejados del espacio público. A la vera de los setenta años, Manuel Álvarez Ortega comenzó a reunir sus poe­mas en un libro, que apareció puntualmente en 1993 y con un título transparente: Obra poética (1941-91). Desde la atalaya cronológica de cierre de obra, Álvarez Ortega pulió no pocos versos de libros ya publicados y dio a conocer por vez primera once poemarios inéditos, lo que otorgó al conjunto impreso de poemas el carácter de obra definitiva, testamentaria. Tras 1993, la vida le concedió más años a Álvarez Ortega y fueron apareciendo más poemarios, no demasiado extensos, de versos muy pulidos, y dos de ellos anunciadores de una clara conciencia de quien se enfrenta a la despedida final: Ceniza son los días (2011, escrito a partir de 2008) y Ultima necat (2012, escrito a partir de 2009). Ambos libros se presentan como elegías y ciertamente lamentan la acechanza de la muerte, y recrean un pere­grinar último del infausto protagonista, versificado por un doliente yo poético. Desde un punto de vista formal, ambos poemarios se espejan de forma simétrica: treinta poemas divididos en tres partes iguales (I, II y III) y cada poema, a su vez, estructurado en cuatro estrofas escritas en prosa que se extienden, cada una, por dos líneas y media. Se trata de una preocupación formal que ya asomaba de forma tangible, en sus líneas programáticas, en Intratexto, libro que reúne su pensamiento metaliterario y que fue elaborado entre 1959 y 1997, entre Córdoba y Madrid, las dos ciudades esenciales de su periplo vital: «El texto escrito, más allá de su significación, comunica, además del esquema de su propia estructura, el código ideográfico de las tensiones del poeta» (Intratexto, 1997, p. 27). Inevitablemente, tan cuidada y geométrica forma de estos poemarios condiciona tanto la escritura como la lectura.

[...]

Estos versos de Álvarez Ortega buscan narrar y expresar algo que todavía no haya sido dicho, como ya escribiera y ansiara el alto sacer­dote egipcio Khakheperreseneb. Son poemas escritos en los albores del siglo XXI, pero carentes de referencias sentimentales e individuales claramente definibles, que aúnen al poeta empírico con un yo poético ficcional, como si se recurriese, anacrónicamente, luego imposible­mente, a la poética clasicista ya abandonada por sus colegas y por su inevitable tiempo histórico. Álvarez Ortega escribe en el siglo XXI como lo hicieron sus antepasados, y sin embargo aferrado al presente. Y el lector recuerda lo difícil que es «seguir siendo Pierre Menard y llegar al Quijote, a través de las experiencias de Pierre Menard» (Bor­ges, 1989 [1944], p. 447). Los poemas se levantan sobre sí mismos, construyendo su propia teodicea, y quizás acaben pereciendo sin dar pie a que otras narrativas u otros versos les den continuidad y diálogo. Estos dos libros de Álvarez Ortega abrirían una senda de riesgo que los haría agotarse en su propia mismidad poética.

[...]

Y es en este viaje físico o intelectual, en este naufragio de un «barco a la deriva» o de un «velero varado en un arenal» (Ceniza, 2011, pp. 35 y 46), en el que se incrustan con fuerza los poemarios postre­ros de Manuel Álvarez Ortega: «la poesía es una vía de exploración», una «forma de aprehender la realidad y su misterio», un anhelo de «clarificar el fin último de la transcendencia del hombre» (Intratexto, 1997, pp. 54, 53 y 43). Desprendidos de toda parafernalia supuesta­mente biográfica, «de una existencia anterior», echados de sí al papel, arrojados al público lector, los versos de Álvarez Ortega se agarran, embalados en la metáfora del viaje con naufragio, a su mismidad autogerminadora de significados; a veces incluso por medio del «azar, lo imprevisto» (Intratexto, 1997, pp. 26 y 37). Ya sea el «continuo naufragio» (Ceniza, p. 15) o el «náufrago en la tierra» (Ultima necat, 2012, p. 25), ambas referencias a esta metáfora son formas de viven­ciar la existencia, el ser, si bien por medio del fracaso. El sustrato de la aventura incierta, con la seria posibilidad de un fracaso, es la base cognitiva que mantiene la comunicación entre poema y lectores. El yo poético de Álvarez Ortega renuncia a la casuística emocional de su experiencia vital y se refugia en estructuras literarias avaladas por la poética clasicista: «orden de relaciones y transformaciones», «código de señales», «conjunción de elementos con cuidado elegidos», «supuesto juego de símbolos, convencionales o no, descompuestos y recompuestos en otro orden» (Intratexto, 1997, pp. 33, 34, 44 51). Hay un sur con su heredad, que se abandonó hace luengos años y al que se vuelve mucho tiempo después, y el viaje ha sido largo, como la vida, con su inherente fracaso o naufragio, que incluye las dudas sobre si sus versos serán recordados.

Si el alto sacerdote egipcio Khakheperreseneb consiguió en su tiempo superar su afasia literaria –su angustia ante el peso de la tra­dición– gracias a la reflexión metaliteraria, es decir, por medio de su abierta especulación metanarrativa, la forma que Manuel Álvarez Ortega encuentra para versificar nuevas inesperadas para su época es precisamente lidiar con el contraste extemporáneo de escribir dos poemarios ancorados en una poética clasicista ya pretérita, pero sin renunciar a la vocación de interpelar a los lectores presentes en su tiempo histórico. Ambos poemarios últimos navegan en aguas inciertas, asidos a algunas referencias antropológicas elementales, aferrados al lejano horizonte greco-romano, descreídos de la magia bíblica. Nadan a la búsqueda de alguna interlocución y quizás sólo consigan afirmar su existencia en el fracaso, en el naufragio. Y es que hay obras que valen no tanto por lo que logran, sino por lo que osan y arriesgan, abriendo sendas y dejando estelas que quizás queden intransitadas e incógnitas.

(páginas 213-214, 215, 228-230)